miércoles, 4 de junio de 2014

Trastorno por Dolor físico & Dolor somatico

La Confusión básica de sentimientos suele llevarles a quejarse de problemas clínicos difusos, a confundir el sufrimiento emocional con el dolor físico. Una amplia variedad de enfermedades o lesiones pueden causar dolor. El dolor es, básicamente, una sensación de angustia o malestar que las neuronas sensoriales transmiten al cerebro cuando nos enfrentamos a situaciones que causan daño físico.

Por ejemplo el dolor Somático la Fuente wiki: El sistema nervioso somático (SNS) está formado por neuronas sensitivas que llevan información (por ejemplo, dolor) desde los receptores sensoriales (de los sentidos: piel, ojos, etc.) -fundamentalmente ubicados en la cabeza, la superficie corporal y las extremidades-, hasta el sistema nervioso central (SNC) y por axones motores que conducen los impulsos a los músculos esqueléticos, para permitir movimientos como saludar con la mano o patear un balón. Cabe destacar que estos últimos impulsos (los motores) pueden ser controlados conscientemente y se encarga de obtener y transmitir la información detectada por los sentidos y de enviar instrucciones que permiten el movimiento voluntario de los músculos. Por lo tanto, esta porción del SNS es de características voluntarias. En concreto, el SNS abarca todas las estructuras del SNC y del SNP, encargadas de conducir información aferente (sensitiva) consciente e inconsciente e información del control motor al músculo esquelético. Así, el sistema nervioso somático tiene dos vías: una de entrada, por donde recibe la información (vía sensitiva somática o aferente somática), que está relacionada con la temperatura, dolor, tacto, presión, los sentidos especiales (visión, audición, gusto y olfato), y también, la propiocepción, que corresponde a la información que se recoge a partir de los músculos y de los tendones. Junto con toda esa información que se recibe, que es somática, también propicia una respuesta somática o efectora (motora) voluntaria, que corresponde a la contracción del músculo esquelético.

El sistema nervioso somático está compuesto por:
Nervios espinales, que son los que envían información sensorial (tacto, dolor) del tronco y las extremidades hacia el sistema nervioso central a través de la médula espinal. También envían información de la posición y el estado de la musculatura y las articulaciones del tronco y las extremidades a través de la médula espinal. Reciben órdenes motoras desde la médula espinal para el control de la musculatura esquelética.
Nervios craneales: estos son los que envían información sensorial procedente del cuello y la cabeza hacia el sistema nervioso central. Reciben órdenes motoras para el control de la musculatura esquelética del cuello y la cabeza. Está conformado por 12 pares de nervios que son:
El Nervio olfatorio que activa el olfato,
El Nervio óptico que activa la visión,
El Nervio motor ocular común que activa los músculos rectos (superior, inferior y medial), y oblicuo inferior del ojo, además del elevador del párpado superior.
El Nervio troclear mueve el músculo oblicuo superior del ojo,
El Nervio trigémino mueve el maxilar superior, el maxilar inferior y otros músculos masticatorios.
El Nervio abducens externo mueve el músculo recto del ojo,
El Nervio facial mueve los músculos de la cara,
El Nervio vestibulococlear activa la audición, el equilibrio y orientación.
El Nervio glosofaríngeo activa el gusto, y recibo información sensitiva del oído.
El Nervio vago influye en la respiración, circulación y digestión,
El Nervio accesorio preside la fonación y mueve músculos de la espalda como el trapecio.
El Nervio hipogloso mueve los músculos de la lengua.

Que es y cual es el tratamiento para la osteomielitis y cuales son  las usuales dolencias

La osteomielitis aguda ocurre casi siempre en niños. Cuando aparece en adultos, suele deberse a un compromiso en la resistencia del sujeto debido a debilidad, drogodependencia, infecciones del canal de la raíz de un diente o por el uso de medicamentos inmunosupresores.


La osteomielitis es también una complicación secundaria en 1-3% de los pacientes con tuberculosis.3 En esos casos, la bacteria suele esparcirse por la circulación sanguínea, infectando la sinovial antes de llegar al hueso subyacente.3 En la osteomielitis tubercular, los huesos largos y las vértebras son las que suelen quedar afectadas.

La osteomielitis se produce con frecuencia durante la infancia, con una media de edad de 6 años. Es excepcional en el período neonatal. Se encuentra preferentemente en las metáfisis más fértiles: cerca de la rodilla, por debajo del codo. En 30 a 40% de los casos, se observa la aparición de una lesión menor en los días anteriores a la aparición de la infección. En el caso típico, es un varón (preferencia 3/1) que se queja de dolor en el extremo de un hueso largo. El dolor tiene un comienzo súbito, ocasionalmente acompañado de fractura y una deficiencia funcional de la extremidad afectada. La suave movilización de la articulación adyacente es posible. El síndrome infeccioso está marcado con una fiebre superior a 38°, deterioro del estado general, escalofríos y sudoración. En la fase inicial, los signos locales son inespecíficos. Más adelante en el curso de la infección, hay un aumento del volumen e inflamación localizada. Por lo general, no se palpan linfadenopatías. Otros eventos que pueden ser hallados en una osteomielitis en particular en un contexto febril incluyen:

un estado de agitación o postración;

pseudoparalisis de un miembro de un bebé o recién nacido;

convulsiones;


cojera.

La osteomielitis requiere de una terapia de antibióticos prolongada, llevando de semanas a meses. Para este fin, a menudo se coloca una línea intravenosa central. La osteomielitis también puede requerir el desbridamiento quirúrgico. Los casos graves pueden conducir a la pérdida de una extremidad. Los antibióticos de primera línea de elección son generalmente glucopéptidos como la vancomicina, determinados por la historia del paciente y las diferencias regionales al respecto de los organismos infecciosos. Se pueden utilizar también rifampicina y tetraciclinas.

En 1875, el artista norteamericano Thomas Eakins representó un procedimiento quirúrgico de la osteomielitis en el Jefferson Medical College, en un famoso óleo titulado The Gross Clinic.

Antes de la disponibilidad y la utilización de antibióticos, se usaban larvas de mosca deliberadamente introducidas en las heridas para que se alimentasen de los materiales infectados, siendo generalmente efectivas en la limpieza de la herida.4 5


El tratamiento con oxígeno hiperbárico ha demostrado ser un útil complemento para el tratamiento de la osteomielitis refractaria.6 7 Un número de instituciones indican un tratamiento con una duración de 42 días.

Véase también Trastorno por dolor aqui 

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